Las familias atraviesan diferentes etapas que a veces no llegan a superar, algunas son esperables como el nacimiento de un hijo/ una hija, una jubilación, etc.; y otras imprevisibles (desempleo, enfermedad, etc.). Estos cambios suponen un reto que exigen que la familia se adapte y cambie pero no siempre sucede y se atascan. Otras veces las familias arrastran problemas de muy atrás, de sus familias de origen por ejemplo. Las exigencias del día a día impiden normalmente hablar sobre ello y elaborarlo para seguir adelante. Por eso, aunque tu preocupación sea un/a miembro en concreto de u familia, es posible que tenga que ver con el funcionamiento de toda la familia, siendo una oportunidad de trabajar todas estas cuestiones quizá atascadas.
La pareja es quizá el vínculo más importante en la edad adulta. Generalmente las parejas suelen consultar si deben comenzar terapia con demandas más concretas, como distanciamiento, insatisfacción en el vínculo, en el plano sexual, etc. Pero en realidad, muchas veces, en estas demandas se reflejan otras cuestiones más profundas como dificultades individuales, aspectos sin resolver con las familias de origen de cada miembro, etc. EL objetivo de una terapia de pareja no siempre es tener una relación satisfactoria: en ocasiones la mejor opción es trabajar la separación y hacer un cierre lo mejor posible, con el acompañamiento de nuestros/as terapeutas, evitando así conflictos futuros acerca de los/as hijos/as, temas económicos o duelos sin resolver.
En el trabajo personal hay una parte que tiene que ver con el mundo interno de la persona: sus miedos, su historia, sus emociones, sus creencias, etc. Por otro lado, está aquello que tiene que ver con las relaciones con otras personas, que generalmente tiene que ver con cómo nos relacionábamos con nuestra familia o con nuestras personas más significativas. Nuestra forma de entender los vínculos, nuestros patrones, nos acompaña allá donde vamos: el trabajo, las amistades, en lo académico, etc. En nuestro centro, hacemos un trabajo individual teniendo siempre en cuenta el contexto en el que está inmersa la persona, con una visión sistémica. Es una excelente opción cuando no es posible hacer una terapia de pareja o familiar pero somos conscientes de que queremos trabajar aspectos vinculares.























Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies
ACEPTAR